Café Santo Domingo Origins
Dirección creativa y gestión integral de Café Santo Domingo Origins, una experiencia de marca de 150 m² dentro del parque Dominicania, en Punta Cana, donde la marca de café más reconocida del país tenía que dejar de ser una tienda para volverse una experiencia.
Mi rol se centró en la columna vertebral de la experiencia: el sentido, la narrativa y el recorrido del visitante, antes de la ejecución. Trabajé sobre ideas que aportó el guion del proyecto —un juego, un árbol musical, una sala de proyección— y definí cómo se convertían en un espacio que se camina: dónde iba cada estación, en qué orden se descubría, y por qué la sala de proyección tenía que estar al fondo, como destino y no como entrada. Lideré la alineación de más de diez proveedores —arquitecto, productora audiovisual, estudio de identidad, desarrolladores, ebanistas y técnicos— para que todos construyeran la misma historia.
Buena parte del trabajo fue invisible y se trató de criterio: rehicimos el layout más de diez veces hasta que el recorrido funcionara, y cuando una solución no estaba a la altura de lo que el visitante iba a sentir —una sala pensada como tres pantallas, un árbol que no se veía fino— no la dejé pasar. La sala terminó proyectándose en media luna sobre una pared curva, y la diseñé abierta, con audífonos estilo silent disco, para que no encogiera el espacio y la gente se acercara sola: ese se volvió el momento ancla de toda la visita.
El resultado es un espacio que vende sin vender: el visitante —un turista que ya tiene café en su hotel— no entra a una tienda, entra a una historia, entiende qué hace especial al café dominicano y sale queriendo llevarse un pedazo. Ahí está la conversión real: no la taza, sino lo que se lleva a casa y la marca que reconocerá después. Abrió al público en Dominicania a inicios de 2026 y opera con todos sus componentes activos.